Tu diálogo interno: cómo hablarte puede cambiar tu vida

Durante mucho tiempo, fui mi peor juez.

Me hablaba con dureza, sin darme cuenta.

Cada vez que cometía un error o me pasaba algo, esa voz interior aparecía rápido:

”¿Ves? Siempre haces lo mismo.” 

“No eres suficiente.” 

“Nunca vas a lograrlo.”

“Siempre haces las cosas mal.”

Y lo triste es que esa voz no solamente venía de afuera. Venía de mí.

No sé si alguna vez te ha pasado esto: sentir que nadie te exige tanto como tú mismo/a. Que por más que hagas, nunca es suficiente. Que tu cabeza no para de criticarte, compararte o sabotearte. A mí sí. Y por mucho tiempo, años viví así, pensando que esa voz era la realidad.

Hasta que la vida me llevó, durante las fuertes crisis de angustias y pánico que viví, a detenerme y replantearme muchas cosas, hacer un trabajo interior y preguntarme:

¿Por qué me hablo así?

¿De dónde viene esta forma de tratarme?

¿Qué cambiaría si empezara a hablarme con más amor, como le hablo a los demás?

Ahí empezó mi transformación.

Descubrí que lo que nos decimos a diario —aunque sea en silencio— tiene un impacto directo en cómo nos sentimos, cómo actuamos y cómo nos relacionamos. Nuestro diálogo interno es como un narrador de nuestra vida, y si ese narrador es duro, exigente y negativo.

Cuando empecé a observar mi voz interna, entendí que gran parte de lo que me decía venía de creencias viejas: lo que había escuchado de niña, adolescente, lo que me enseñaron sobre que tenía que ser “buena”, “perfecta”, por más que hiciera por los demás “nunca era suficiente”,  “que tenía que actuar y pensar de cierta o determinada manera ”. En fin, palabras, juicios y exigencias que no eran míos, y que en muchos casos de tanto escucharlo y repetírmelo… me los había apropiado como verdades.

Y así aprendí que muchas veces somos prisioneros de frases que ni siquiera nos pertenecen. En mi caso, de comportamientos que me fueron «exigidos o impuesto » para poder encajar y/o que tenía la creencia  de que “bebía complacer para ser amada”.  Fueron experiencias dolorosas que me dejaron una huella emocional.

La buena noticia es que todo eso se puede resignificar. Aaprendí que podemos reeducar esa voz, que podemos transformarla en una aliada. No para que sea una voz “positiva forzada”, sino una voz más compasiva, más real, más consciente.

¿Qué pasa cuando empiezas a cambiar tu diálogo interno?

✨ Te sientes más seguro/a y tranquilo/a.

✨ Empiezas a confiar en ti y en tus decisiones.

✨ Tomas acción sin tanto miedo al juicio o al error.

✨ Te hablas con respeto, incluso cuando te equivocas.

✨ Ya no esperas la validación externa.

Hoy, cuando esa parte crítica aún aparece (porque sí, a veces vuelve), respiro y elijo hablarme diferente. No fue mágico. Fue un proceso. Pero cambió por completo mi forma de vivir y de mirar la vida.

Aquí te comparto algunas prácticas que me ayudaron a cambiar mi voz interna… y que hoy también comparto con quienes acompaño en sesiones:

1. Detecta tu voz automática

Haz una pausa. Escúchate.

¿Qué te estás diciendo cuando algo no sale como querías?

📝 Ejercicio: Anota tus frases más frecuentes y pregúntate:

¿Le diría esto a alguien que amo?

Si no… no te lo digas a ti.

2. Responde con una nueva voz

Una vez que detectas la crítica, reemplázala. No se trata de mentirte, sino de cambiar el tono.

✔ “Soy un desastre” → “Estoy aprendiendo, y eso también vale.”

✔ “Nunca hago nada bien” → “Lo hice lo mejor que pude, y puedo mejorar.”

✔ “Nadie me entiende” → “Me doy permiso para sentir y expresarme.”

3. Usa la Sofrología para calmar esa mente acelerada

La respiración consciente, la relajación y la visualización positiva pueden ayudarte a reducir el ruido mental y reconectar con tu voz auténtica.

Transformar tu diálogo interno es una práctica. Y a veces, necesitamos guía para romper con años de patrones inconscientes.

✨ Las sesiones de sofrología y coaching en Egoísmo Positivo, son herramientas poderosas y transformadoras. 

Qué trabajamos juntas/os para que esa voz interna se convierta en tu mejor aliada:

• Reprogramar creencias

• Escuchar y reeducar tu voz interna

• Recuperar tu autoestima desde un lugar amable y firme, por ejemplo.

Y si tú también estás cansado/a de esa voz que te sabotea, quiero decirte algo: tú no eres tu voz crítica. Tú eres quien la escucha, y puedes decidir qué voz alimentar.

Y créeme… cuando empiezas a hablarte con más amor, tu mundo cambia. Tus decisiones cambian. Tu energía cambia.

Te invito a dar el primer paso y estaré encantada de acompañarte en una sesión personalizada en egoismepositif.com  Juntas/os podemos transformar esa voz interna en tu mejor aliada.

📩 Y si quieres recibir ejercicios, reflexiones y consejos para fortalecer tu bienestar emocional desde adentro, suscríbete a mi newsletter.

Soy Eli Gomez

Terapeuta Sofróloga

Coach en Egoísmo Positivo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio